sábado, 26 de julio de 2014

El Museo de antropología de Mexico

También conocido como El Almacén de reliquias
Según mi guia, una de las mayores atracciones era el Museo de Antropología de Mexico así que me decidí a visitarlo. No estába lejos de casa y se podía ir andando. A mi llegada veo el museo, parece simple, un gran patio bastante vacío rodeado por los cuatro costados. Uno de los lados que lo rodea es la entrada, viendo el panorama me digo a mi mismo, esto en dos horitas esta ventilado. Ya puedo tachar de mi lista el museo de antropología de México.

Creo que no se dimensionar bien visitas a museos.
Una de las cosas del museo
Dani el valiente se decide a visitar la sala azteca y sin guia para ayudar, total voy sobrado. En fin, 2 horas más tarde, salgo de esa primera sala con los nombres de Quetzalcoal, Popocatepel, Tlaloc, Moctezuma y alguno más en la cabeza aunque no se quien de ellos descubrió américa, inventó el chocolate, enseño a los hombres a tocar la gaita o fue el último emperador del imperio azteca. Eso si las estatuas, figuras y demás bien bonitas. Creo que estaría bien tener una en el salón de casa.
Segunda sala los Olmecas (creo que era esa, aunque mi estado de atención no era el óptimo). Diez minutos y vista. Se que los olmecas hicieron mucho y muy bueno por el país pero mejor lo dejo para una cabeza mejor preparada.

Era el momento perfecto para un café, así que café rápido (45 minutos) y rumbo a la siguiente etapa del museo. En ese momento surge la encerrona de la que no hablaré mucho pero me presentaron a una chica casadera para ver si me conseguian asentar y llegaba a formar una familia (mis padres y sus preocupaciones). La chica no estaba mal, y como soy un tio valiente y osado usé todas mis armas, no hacer ni caso y hacerme el interesante desde la lejanía, obviamente os imaginais el resultado.
Eso no impidió que la visita continuara, así que vimos la parte superior del museo (si hijos mios, dos pisos, por si no había suficiente). Ahi te hablan de los pueblos indígenas de México, y no es que no me gusten, pero entre mi ignorancia, que tenía la cabeza como un bombo y que la chica de la que os he hablado antes estaba al lado, pues vamos..... Os imaginais los datos que me han quedado de la cultura indígena de méxico, creo que son bajitos.

A la salida del museo encuentras un espectáculo curioso si no te han dicho nada. Ves a cuatro tios colgados de los pies dando vueltas a un pilon, mientras uno en lo alto toca la flauta y un tamborcillo. Mientras te pones a ver, se te acerca uno que te pide dinero y te cuenta un poco la historia de eso que están haciendo. Que si trece vueltas, que si orientados hacia los puntos cardinales y no se que más. Luego cuando lo ves completo y te da por comprobar, ni trece vueltas, ni puntos cardinales ni leches. Pero bueno, mejor no comprobar, disfrutar el espectáculo y pensar que has pagado por una buena causa.

Volador enfrascado en sus tradiciones
Los cuatro colgados

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